
jueves, 25 de junio de 2009
No hace falta dejar atrás
no significa borrar el espejo.
Ni cortar con navajas
un diptongo.
Soltar,
no será nunca paralizar las horas.
No hace falta,
dormir a la luna entre una nana.
Las horas siempre nos alcanzan
nos abrazan,
mientras los segundos de ayer,
mueren de pena y resucitan.
A mis compañeros, colaboradores pero sobre todo ésto...amigos de oficina, que se convirtieron en verdaderos amigos con quien compartí mis horas.
Lic. Raúl
Gerardo
Aleida
Miri
Tere
Jesús
Fer
Viri
Caro
Hector
Gracias por su cariño, su trabajo en equipo, sus risas, su tiempo. Los voy a extrañar MUCHIISIIMO!!.
sábado, 20 de junio de 2009

Quién soy yo para querer
más de lo que tengo
Si lo que hoy tengo
es tanto
Tengo un verso
tengo un llanto
un tanguillo
y aquél astro
Que a pujanzas
Y soplidos
sopla fuertes
mis quebrantos
Quién soy yo para querer
Yo
la que siempre quiere tanto
Tengo una hoz
un martillo
y un puñado de
hipocampos
.
Tengo a Filio
y algún gato
Este bolsillo vacío
y un cajón lleno de cantos.
Tengo todo lo que quiero
tu mano
y la certeza, evidencia
que evidencia
que hay amor
¡no sabes cuánto!.
Ha pasado una semana de mi visita a la hoy “tu casa”. Dos años y medio de por medio, respetando. Respetándonos siempre nuestra independencia, nuestros sueños. Muchos kilómetros por medio. Y aunque tengo clarísimo que nacimos solos, y que hay campanas y campanarios que no llaman a “misa” al mismo tiempo, a mi badajo le hace falta tu sonido. Y sucumbo y me derribo si tú me faltas. El tiempo no perdona esas conversaciones ignoradas, polvorientas de desconocimiento por la falta de tiempo y de motivos. Di contigo, haciendo olvido de mis mayores certezas:”Nacimos solos” y aún así, requiero de tu mano…siempre.
Estoy vencida, pero contigo!!
PD: Comienza a agradarme el D.F, como siempre termina agradándome lo que haces tuyo.
miércoles, 17 de junio de 2009
Alas II
Y le crecieron alas a los costados y los colores le florecieron esa primavera y cruzó praderas y verdes valles, sintiéndose libre y plena y se desmayó el invierno en una gota de rocío...congelando para siempre el vuelo amable.
sábado, 13 de junio de 2009
Vivir

Yo me puedo quedar a vivir en una imagen
en una música, en unos ojos que gritan.
Me puedo detener un instante interminable
Construyendo siglos en la sonrisa del Universo.
Puedo –si quiero- y casi siempre quiero,
Permanecer inmutable como el cóncavo tiempo.
Y danzar y hacer volar cien mariposas,
y despertar a la luna de un silbido.
Yo puedo –si quiero-
quedarme a vivir en un poema.
jueves, 11 de junio de 2009
(Micro) Inocencio
lunes, 8 de junio de 2009
Iluminada (micro)
Sólo quedaba algo por decir: No más páginas en blanco. A mi vida habían llegado, un tul de bailarina, la amapola (crecida a la orilla del camino), un algodón de azúcar – de domingo en el circo-, el jilguero y el arco iris de la primera tarde de junio que dormí contigo bajo un rojizo cerezo florecido. Y cerré así, las hojas antes descoloridas de mi diario.
sábado, 6 de junio de 2009
jueves, 4 de junio de 2009
¡APANICADOS!
ApanicadosII
Sonó el claxon del autobús escolar a las dos de la tarde, como todos los días. Salí de prisa por los niños a recibirlos. Pusieron sus mochilas en el suelo y me dieron un beso. En eso estábamos cuando vi a un hombre en una camioneta blanca, estacionado frente a mi casa, que baja de prisa hacia el coche de delante suyo(un auto rojo) y vi, como ese hombre era amagado con una pistola. Un secuestro seguramente. Acto seguido, les ordené a los niños que entraran de prisa a la casa, ellos corrieron y yo permanecí en el sitio levantando las mochilas que se encontraban en el suelo. Mientras hacia esto, levanté la cabeza tratando de ver lo que ocurría en la camioneta blanca, me distraje por un segundo y una de las mochilas golpeo sendos botes de basura de aluminio que estaban en la espera de ser recogidos por el camión de la basura, ambos botes cayeron al suelo haciendo un estrepitoso ruido, que obligó a los hombres de la camioneta a mirarme. Fracción de segundos que bastaron para que mi memoria guardara para siempre la cara de aquel malhechor. Su boca se abrió enorme para gritarme: ¡Te voy a matar mariquita!_ Corrí hacia adentro de la casa. En la sala se encontraban, mi madre, Nati(mi mano derecha en casa) y mis dos hijos, les grité que debíamos escondernos. Ellos no entendían nada pero siguieron mis órdenes. Les dije que nos metiéramos en mi recámara, desde ahí podríamos hablar a la policía. Nos encerramos y cuando me disponía a tomar el auricular, escuché un sonido extraño que no me dejaba marcar ningún número, -insistí-. Les dije a todos que se metieran en mi vestidor. No entendían nada de lo que ocurría pero confiaban en lo que yo les pedía, y lo hicieron. Les dije que se mantuvieran callados y sin hacer ruido. Mientras insistía en la llamada comencé a escuchar ruidos de la puerta que intentaba ser abierta.Comprendí entonces que ya estaban dentro de la casa, por eso el teléfono no funcionaba, lo abrían cortado. Desistí de seguir intentando. Me metí con todos al vestidor, le pregunté a Nati si ella traía consigo su celular, pues siempre lo cargaba en un bolsillo de su delantal esperando las llamadas de su hijo que se encontraba en los Estados Unidos, checó y lo traía ahí mismo. Como pude rompí la tela de alambre que había en la ventana de mi vestidor y que daba a un costado del jardín de la casa por donde podríamos salir todos y huir hacia la calle, pues la barda de la casa solo consistía en una pequeña muralla de abetos y podríamos hacerlo. Fueron saliendo de uno en uno por aquella diminuta ventana, menos mal que todos éramos delgados, de naturaleza mal agradecida decía mi madre. Primero salió Nati, para ayudar a los niños y al final a mi mamá. Por último yo. Lograr traspasar la valla de abetos no fue difícil. Estando fuera ordené que corrieran sin parar y sin mirar atrás para evitar ser reconocidos. Me sentí como en el pasaje bíblico de las estatuas de sal. Volteé un par de veces y creí ver la camioneta blanca a unas dos cuadras abajo. Corríamos y en una de las casas se abría una cochera eléctrica. Una familia iba llegando a su casa. Le dije a mi madre y a Nati que se metieran en ella y que explicaran lo que pasaba, sabía que era difícil de que la gente actualmente ayude a otra gente en problemas, pero tenía que jugármela no quedaba otra. Además verían una señora entrada en años, un par de niños y una servidora doméstica más asustadas que nada y tal vez ello ayudaría. Pensé que sí yo me hacía visible para los hampones, seguirían tras de mí, después de todo ellos, no sabían siquiera que en casa había más personas. Yo sería el único señuelo. Así lo hice. Me paré en media calle, después de que vi que mi familia estaba a salvo. La camioneta blanca que estaba aun a dos cuadras detenida, me vio y arrancó nuevamente. Supe entonces, que lo había logrado. Di vuelta en una calle para llegar a una Avenida, pensé que ahí sería más difícil que me atraparan. Corrí lo más fuerte que pude, las piernas comenzaban a fallarme, quería darme por vencida. El cansancio me hizo estamparme de golpe, contra un carro que se encontraba detenido esperando el siga del semáforo.
No podía ser cierto, al asomarme tras el cristal de la ventanilla, me di cuenta que quien conducía el volante de ese auto era el mismo hombre del día anterior, aquél que había pretendido abordarme y conquistarme en el supermercado. Complicado olvidarlo, con ese par de ojos verdes a los que tuve que resistirme. Me vio y claramente me reconoció. Bajó la ventanilla de su coche y me dijo divertido por la casualidad: ¿qué, cambiaste de opinión?_ en instantes descubrió que algo me pasaba. Déjame entrar a tu auto, por favor ayúdame_ Me metí al coche y me sumí en el asientote un completo extraño y casanova para rematar. ¡Arranca!_ sólo atiné a decir. ¿Qué pasa? ¿Explícame por favor? Si no, pensaré que tengo una loca dentro de mi auto y te bajo en la siguiente esquina_ Le expliqué rápidamente lo que había ocurrido, gracias a Dios me creyó. Le dije que me llevara a la policía para hacer la denuncia. Le pedí su teléfono celular y desde ahí le marqué a Nati para saber cómo estaban.
Nati me dijo que habían corrido con suerte, que estaban en la casa de esas buenas personas, pero que ya no sabían que hacer. Háblale a mi Tío Carlos, que valla por ustedes, explícale lo que ocurrió, yo después les vuelvo a llamar_. Colgamos y recordé que el hermano de mi mejor amiga Maru, trabajaba para la policía Judicial, le llamé para que ella me ayudara y me acompañara. ¿Maru? Soy Cris. En minutos relaté lo ocurrido. ¿Pero quién dices qué te lleva a la policía? ¿No habrás salido de unos criminales y estarás ahora con un loco depravado? ¿De dónde conoces a ese tipo?, no entiendo nada_ Te digo que lo conozco, bueno, no precisamente, pero creo que es de fiar_ ¿Cómo se llama? ¡Ay Cris!, no sé_ ¿pero cómo que no sabes, pues no dices que lo conoces?_ Espera. Oye, ¿como te llamas? Carlos. Se llama Carlos. ¿Carlos qué?. ¿Carlos qué?_ ¿Que de qué o qué?._ ¿Qué como te apellidas? Tarado._ Ah bueno, así tan de buenas, pues sí. Carlos Junco._ Carlos Junco Maru, ya tranquila. Carlos me arrebató su celular y comenzó a hablar. Mira Maru, así escuche que te llamas, dile a tu amiga, que aquí la única loca peligrosa sería ella para mí. Mi nombre es Carlos Junco, y soy dueño de la casa de préstamo que está junto al supermercado en donde ayer conocí o bueno vi a perdón a. Espera…¿ Cómo dices que te llamas tú? Ah sí Maru, oí cuando te dijo. Te decía Maru, nos vimos en el Super y mi negocio se llama “la estampa” puede ir ahí y preguntar por mí o más fácil, que llama al 4-4-444-99-78._ Ok, ok Carlos, ya oí, me quedo más tranquila. Entonces nos vemos en la delegación, voy para allá. Esto había sido una conversación de dementes. Carlos me tenía impresionada, como confiar en mí de ese modo y bueno yo en el. Mientras íbamos camino a levantar la demanda. No podía dejar de pensar en las casualidades de la vida. Encontrarlo en el momento preciso, había sido mi única salvación en esto. Carlos me dijo que sí había jugado un papel la casualidad, pero tampoco tanta, pues
Llegamos a
¿ Y bueno, podría usted darnos la descripción de el hombre que vio en la camioneta.?_ Si señor._ Nuevamente asistía yo. Bueno, comience._ Era un hombre como de unos cuarenta años. Moreno, de bigote abundante, ceja tupida ojos pequeños, nariz aguileña y poco pelo en la cabeza, tenía un lunar en la mejilla derecha._ Espere, espere_ Me inquirió la secretaria. Recapitulando, morenito el, de bigote el, ojos obscuros el._ Oiga, oiga, yo no lo dije así. Con esa descripción podría ser cualquiera, incluso varios de los que se encuentran aquí_dije yo. Por eso, dijo el encargado de la averiguación….podría ser cualquiera señorita, las descripciones, siempre valen pura madre._
Teníamos horas con lo mismo, ellos que insistían que mi descripción no servía y yo que sí. Desistí y en la declaración quedó asentado: morenito el, de bigote el, ojos oscuros el. Total ya que más podía yo hacer.
Exigí que fueran al lugar de los hechos, para ver que podrían encontrar. Situación que se logró por la intervención del hermano de Maru, pues de otro modo argüían que ya era muy tarde para eso. Además me daba pánico pensar en la idea de volver sola a casa. Estos maleantes sabían todo de mí, no sabía que haría después.
Llegamos a casa y comenzaron las indagaciones. Todo parecía normal, no había rastro alguno de robo o de que hubieran buscado nada. Todo perfecto. Excepto por un pequeño agujero en la malla de mi ventana y extrañamente, el teléfono de la sala, se encontraba descolgado. Era lo único. No hay evidencias de nada_ dijo el jefe. Carlos les dijo, bueno, no hay evidencias aun pero tendrán que investigar lo más importante de este asunto. El secuestro que presenció Cris. Eso es imposible señor_ le contestó el comandante. Mientras a nosotros no llegue ninguna denuncia de un desaparecido y que además se pueda ligar a estos hechos, no tenemos nada._ Tenía razón el comandante y bueno ahora entonces, estaba yo sola en todo este relajo.
La policía se fue, cuando ya casi amanecía. Carlos y Maru seguían conmigo. Yo aparentaba estar más tranquila. ¿Quieres que me quede contigo Cris?_ Me dijo Maru ¿o vamos a mi casa?_Yo haciéndome la valiente dije que no. Carlos se ofreció a hacer lo mismo y también me negué. Maru se marchó primero y quedó Carlos conmigo. Me anotó tres números de teléfono y me dio su correo electrónico. ¿Cris, usas computadora?_ Si claro le contesté. Bueno mira, yo siempre estoy en línea puedes hablarme a la hora que sea, de hecho ahora mismo voy a mi negocio, pues dejé pendientes muchas cosas, estaré ahí por lo que necesites._ Y dime Cris ahora sí aceptaras en estos días un café? Me reí y asentí que por supuesto que sí.
Me di una larga ducha, con el miedo aun colgado de mi cuello. O aprendía a vivir con esto, o me cambiaba de casa, de trabajo y hasta de ciudad. Tendría que pensar muy bien qué hacer.
No podía dormir así que saque la lap top y me puse a hacer mi propio retrato hablado del hombre que me amenazó de muerte. Por mi trabajo de Diseñadora, tenía facilidad con el dibujo. Lo hice y rehice muchas veces hasta que por fin vi. en la hoja lo que mis ojos habían visto, ahora ya un día anterior. Me conecté al msn y noté que Carlos se encontraba conectado, lo había dado de alta minutos antes. Le dije que había hecho el retrato hablado y se lo envié por correo. Mientras llegaba conversamos mucho, como si fuéramos un par de viejos amigos que comparten el primer café de una mañana. Me dijo ya me llegó déjame checarlo y los minutos pasaron, se me hizo algo extraño. Yo tenía que arreglarme para ir a recoger a mi madre, a Nati y a mis hijos, que estaban en casa de mi tío. Nati y mi madre, tendrían que regresar conmigo a la policía para cerrar con la declaración, ya que ellas también habían sido testigos.
Llegamos nuevamente al suplicio de las declaraciones, y comenzaron de nuevo las preguntas, pero ahora para mi mamá y Nati. ¿Y usted señora, vio entonces la camioneta?_ No señorita, ya le dije que yo estaba dentro de la casa por eso no vi ningún coche._ Ah pero entonces, ¿sí escuchó que pretendía abrir la puerta?_ tampoco señorita, ya le expliqué que en ese momento estábamos encerradas en el vestidor de la señora Cris._Bueno pero al menos ¿notaría usted algo?_ tampoco señorita, tampoco_ contestaba Nati un tanto desesperada ya por las horas de el mismo interrogatorio. Yo estaba a mi vez sorprendida, entonces era yo la única testigo. Ella no vio, ni escucho nada, bueno faltaba la parte de mi madre seguro y ella sí secundaría algo de lo que yo había declarado el día anterior. Pase usted señora _ dijo el de averiguaciones previas. Y lo mismo, que si la camioneta blanca, que si la puerta que se abría. Y nada, mi madre tampoco vio, ni escuchó nada. ¿Bueno señora, pero entonces seguro que se dio usted cuenta que el teléfono no funcionaba?_ Tampoco señorita, yo ni el teléfono toqué, como me daría cuenta de eso. Entonces cuando lograron escapar, ¿usted corría con miedo de los hombres que las perseguían?_ Yo corría sí con miedo, porque mi hija tenía miedo, pero a los hombres nunca los vi._ Por fin terminó el suplicio. Y regresamos a casa.
Durante todo el trayecto pensaba yo, valla pues, que cosas, ser yo la única testigo de ésto. Qué horror. Recibí en ese momento una llamada a mi celular, contesté pero la llamada se cortó, no alcancé a escuchar nada. Me pareció tan extraño, pero procuré alejarla de mi mente, no quería dejar volar la imaginación pensando que los maleantes habían ya dado con mi número celular. Tenía miedo de llegar a casa y tratando de ser prevenida le dije a mi madre que las regresaría con mi tío. Después de todo ahí seguían mis hijos, no estaba de más dejarlos un par de días allá hasta ver que ocurría; yo les llevaría unas mudas de ropa y tan, tan.
Regresé a casa ya muy tarde, muerta de cansancio pero más de miedo. Entré todo en calma, solo que en el buzón de la contestadota había más de diez mensajes. El corazón me latía con fuerza, no sabía si quería o no escuchar las amenazas que seguramente me habían dejado. Temblando le di play. Shhhh shhhh shhhh en el primer mensaje. Desgraciados, cobardes vociferaba yo. Shhhh shhhh shhhh segundo mensaje y así hasta el número diez. Nada, no había nada, seguro ese es su método para amedrentarme pensé. No lo permitiré, no dejaré que me roben mi casa, mi familia, mi tranquilidad. Y fue entonces, que el miedo se volvió ira. Me preparé de comer y mientras me dí un baño. Esto me dio tiempo para pensar en Carlos. Que raro que no tuviera ninguna llamada suya. Seguro perdió el interés en mí, demasiado pronto, peor para el. Con las ganas que tenía yo ya de comenzar una relación seria, después de mi ya tan lejano divorcio, tenía ganas de un compañero, de un amigo por fin a mi lado. Bueno será lo que deba ser, pensé nuevamente.
Cené y el cansancio simplemente me tumbó sobre la cama. Desperté tardísimo, menos mal que ya había avisado en mi trabajo por lo que estaba pasando y me habían dado unos días libres, que sí no hasta mi empleo perdería. Infelices hijos de pu… el coraje seguía conmigo.
Sonó el teléfono y pegué un salto que por poco y me saco un ojo con el lápiz de ojos que me estaba maquillando. Tomé el auricular y comencé a decir cuanta majadería me salió de las entrañas. Pinche, hijo de la chingada, infeliz, desgraciado, cuando tomé un respiro para seguir insultando, escuché una voz que me sonó un tanto conocida. Tranquila, tranquila Criiisss. Soy Carlos_ Uyyy Carlos, lo siento. Ya ni me preguntes cómo estoy, porque ya lo has oído. Jejeje_ Cris, tranquila. Quiero verte hoy, ¿será posible? Déjame invitarte a desayunar ¿sí? Tengo muchas cosas que contarte._ ¿A mí? Bueno está bien._ Que te parece en cuarenta minutos en el Vips que está cerca de mi casa, ¿está bien?_ Perfecto._Le dije a Carlos..
Yo no podía de dejar de pensar en lo que seguramente estaría sufriendo la familia del hombre que vi. secuestraban. No habían hecho denuncia alguna, me había comunicado ya a la policía con el comandante y ningún reporte que coincidiera. Pero pues como carajos iban a hacerlo con la clase de peleles que teníamos por defensores, igual y yo hubiera hecho lo mismo.
El trabajo, tendría que esperar. Si me corrían ya vería yo qué hacer. Llamé a mi jefe, que ya estaba enterado de todo el merequetengue y le pedí un día más.
Llegué al café y ahí estaba ya Carlos esperándome. Hoy lo veía distinto ¿o sería que ya me estaba enamorando? Hasta la camisa que traía me pareció de buen gusto y no llevaba sus benditas cadenas. Pensé: capas que lo asaltaron y por eso no las trae, no pude evitar reírme.
Me dio un beso por buenos días y comenzamos a charlar. Comenzó diciéndome: recibí tu retrato hablado, que bárbara eres buenísima dibujando_ Sí lo soy, jejeje soy diseñadora y tengo mis habilidades_ contesté. Cris ¿estás de acuerdo que todos los sentimientos son sumamente contagiosos?_ ¿Cómo? No te entiendo?_ Sí, mira. Cuando uno siente paz, la trasmite a quienes te rodean ¿o no?_ Pues sí supongo_ Y el miedo, pues también se contagia y lo que es peor paraliza o hace ver cosas inexistentes, ¿verdad?_ Mmmm no te entiendo, ¿a donde quieres llegar con todo eso Carlos?_ Todavía no acababa yo esa frase cuando se sentó juntó a mí un hombre. Volteé la cara y al verlo por poco y me desmayo, era el hombre que me amenazó, el mismo del secuestró, el que me persiguió y me lleno de miedo. Me quedé en efecto como dijo Carlos,… paralizada, muda. Solo podía pensar y con dificultad. Ahora entiendo, Carlos era parte de todo este rollo tan bien orquestado, pertenecía a esta banda y me tenían ahora en sus manos. Fueron segundos en qué pensé mil cosas, me vi a mi misma maniatada, vejada, maltratada. ¿Cómo pude confiar en ti Carlos, cómo pude?.
Carlos me tomó cariñosamente de las manos y me dijo, te presento al Sr. Pereira. ¡ Por Dios! Cómo podía un secuestrador tener la cara dura de hablarme así y presentarme al otro secuestrador? Quise gritar y Carlos se dio cuenta, me dijo: espera un segundo sólo un segundo por favor_ y en su por favor, nuevamente tan dulce que no podía creer lo que escuchaba y menos aun que yo fuera a darle ese minuto.
El señor Pereira es un amigo personal de años, es como un hermano mayor para mí.
Inmediatamente me acordé de la película del Padrino. Cuando me enviaste la fotografía no podía creerlo y recordé que a dos o tres casas de la tuya vive su hermano. Pensé que algo relacionado con esto tendría que darnos la explicación, así que hablé con el y le expliqué lo que estaba ocurriendo. Ahora Enrique, te explicará lo que ocurrió._
Srita Cris, estoy profundamente apenado con lo que ocurrió. Mire usted, en efecto mi hermano vive a tres casas de la suya y claro que la recuero yo a usted, como usted a mí. Cómo olvidar su cara señorita, imposible. Bueno, ese día mi hermano cumplió años la noche anterior, y ya sabe usted, nos pasamos de la raya con las copas, la juerga y todo eso. Cuando nos encontramos, lo llevábamos de regreso a su casa. Mi amigo iba con el, pues comprenderá que mi hermano no podía manejar, todavía estaba borracho. La noche anterior, le habíamos gastado un par de bromas de cumpleaños, entre ellas una que consistió en comprar una pistola de juguete y hacer que jugaríamos a la ruleta rusa. Sí lo sé que juego más estúpido, pero lo hicimos. Cuando usted vio que mi amigo lo amagaba era porque jugaba con el, que si no se bajaba ya de el auto le daría un tiro a él y otro a su mujer provocándole un susto.
Yo estaba pálida, no terminaba de convencerme, todo fue tan real, si yo lo vi. Y recordé, a ver dígame entonces usted, ¿porque me amenazó, a ver por qué, dígame_ Señorita bella, yo sería incapaz de amenazar a nadie, menos a una mujer como usted._ Pero usted me dijo: ¡Estás muerta, estás muerta, mariquita!_ No señorita, Primero le pido perdón por lo que diré, pero comprenda que yo también aun estaba ebrio, lo que yo dije fue: ¡Estás buena, estás re buena, mamacita!








