
Mujer de ojos grandes
con un costal de sal por historia.
De manos de ayáte
chorreando suavidades.
Con aroma a trabajada tierra,
a sudor de siglos y de sueños idos
A ti mujer campesina, rural,
de surco en tu cara morena.
A la del frijol compartido,
el marido ausente o como tu –campesino-.
A ti, que sin saber escribir
garabateas los prodigios cotidianos,
que sin saber de sueños cumplidos
continuas esperando que llegue la noche
para depositar el maíz de tu presencia
sobre el camastro donde reposan tus sueños.
Alejandra Goerne
Alejandra P.Ch.
Desde 1995, Naciones Unidas ha institucionalizado el 15 de octubre como el día de la Mujer Rural, justo la víspera del Día Mundial de la Alimentación, teniendo en cuenta el rol fundamental que las mujeres cumplen y han cumplido siempre en la producción y en la utilización de los alimentos.
Actualmente, la Cooperación Internacional se ha fijado en este destacado papel femenino, que contribuye en gran medida al desarrollo de los países y sus comunidades, y son muchos los proyectos que se dirigen a la formación y a la mejora de la salud y de la calidad de vida de las mujeres del ámbito rural.
En el año 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó los conocidos Objetivos del Milenio (ODM), que constituyen un reto de gran amplitud y sin precedentes en la lucha internacional contra la pobreza. Concretamente son ocho: Erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
En relación con la mujer rural, cabe destacar de estos ODM el empeño por mejorar la salud materna. Los países empobrecidos han sido el escenario del 99% de los casos de mortalidad materna de los últimos años. Un estudio conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indica que la cantidad de muertes maternas por año supera las 500.000.
Esa cifra constituye una prueba de que existe un problema de salud que subraya la vulnerabilidad social de la mujer. Es un indicador especialmente sensible de la desigualdad, del difícil acceso a los sistemas de salud y de la poca disponibilidad del sistema sanitario para atender sus necesidades. Además, el problema se agrava para las mujeres de ámbitos rurales, ya que han de desplazarse kilómetros por caminos difíciles y en duras condiciones y, además, a ello sumamos la existencia de una cultura machista imperante en muchas de estas comunidades.
Por ello, también es especialmente importante para la mujer rural el tercer objetivo, que pretende la igualdad de derechos y oportunidades. Esta equidad de género es esencial para asegurar el desarrollo futuro de las naciones y la consecución del resto de ODM.Y esta igualdad de oportunidades ha de ser también diferenciadora, para permitir la existencia de la pluralidad. Una pluralidad que puede venir marcada por la pertenencia a un pueblo indígena, con su cultura milenaria y sus costumbres especiales y diferentes. Y una pluralidad que viene también marcada por las diferencias biológicas y psicológicas entre hombres y mujeres. Por ello, se ha de permitir que la igualdad de oportunidades no cercene ni oprima las costumbres, los hábitos y las cualidades propias de las mujeres, porque así tendremos un mundo más rico y completo, donde a todos los seres humanos, sin distinción por su raza, su procedencia o su sexo, se les reconozca su dignidad, que les pertenece desde el momento de su nacimiento como personas.
Tomado de la Red.
Actualmente, la Cooperación Internacional se ha fijado en este destacado papel femenino, que contribuye en gran medida al desarrollo de los países y sus comunidades, y son muchos los proyectos que se dirigen a la formación y a la mejora de la salud y de la calidad de vida de las mujeres del ámbito rural.
En el año 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó los conocidos Objetivos del Milenio (ODM), que constituyen un reto de gran amplitud y sin precedentes en la lucha internacional contra la pobreza. Concretamente son ocho: Erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
En relación con la mujer rural, cabe destacar de estos ODM el empeño por mejorar la salud materna. Los países empobrecidos han sido el escenario del 99% de los casos de mortalidad materna de los últimos años. Un estudio conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indica que la cantidad de muertes maternas por año supera las 500.000.
Esa cifra constituye una prueba de que existe un problema de salud que subraya la vulnerabilidad social de la mujer. Es un indicador especialmente sensible de la desigualdad, del difícil acceso a los sistemas de salud y de la poca disponibilidad del sistema sanitario para atender sus necesidades. Además, el problema se agrava para las mujeres de ámbitos rurales, ya que han de desplazarse kilómetros por caminos difíciles y en duras condiciones y, además, a ello sumamos la existencia de una cultura machista imperante en muchas de estas comunidades.
Por ello, también es especialmente importante para la mujer rural el tercer objetivo, que pretende la igualdad de derechos y oportunidades. Esta equidad de género es esencial para asegurar el desarrollo futuro de las naciones y la consecución del resto de ODM.Y esta igualdad de oportunidades ha de ser también diferenciadora, para permitir la existencia de la pluralidad. Una pluralidad que puede venir marcada por la pertenencia a un pueblo indígena, con su cultura milenaria y sus costumbres especiales y diferentes. Y una pluralidad que viene también marcada por las diferencias biológicas y psicológicas entre hombres y mujeres. Por ello, se ha de permitir que la igualdad de oportunidades no cercene ni oprima las costumbres, los hábitos y las cualidades propias de las mujeres, porque así tendremos un mundo más rico y completo, donde a todos los seres humanos, sin distinción por su raza, su procedencia o su sexo, se les reconozca su dignidad, que les pertenece desde el momento de su nacimiento como personas.
Tomado de la Red.
10 comentarios:
no sabia de tan magno dia,yo vengo de un hogar de campo,mis abuelos ,mi padre y familia,por estos lares es distinto el trabajo pero en todos lados es igual de sacrificado y la mujer es el contenedor de esa familia....gracias ¡¡¡ para mi fue un regalo-
Hermoso poema. y el articulo que nos entregas esta excelente..
Gracias por compartirlo..
Un abrazo
Con mis Saludos fraternos...
Y las mujeres campesinas ni siquiera saben de su día, a veces ni se enteran que tienen derechos, este México nuestro, te lo digo porque vivo en una zona medio rural y las mujeres ni lo saben. El 8 de marzo apenas si llega por la tele y salen los "caballeros" a felicitar a las mujeres (como si fuera 10 de mayo) sobre todo los chavillos de las escuelas y la clase media. Así pasa ya. Luego viene el 25 de noviembre, hay que hacer ruido desde antes. Y Yo digo, si está bien el día y ¿luego?
Me caes bien, eres una jovencita inquieta, que la rebeldía sea tu estigma (oye... ¿conoces "Escupamos sobre Hegel"? ,Carla Lonzi hay versión en PDF, para bajarla desde nodo50.org)
Abrazos, muchos.
bonito poema.
Abuela que razón tienes, el trabajo es igual por todo sitio. Sólo que la forma de sobrevivir, si varía. Me gustan mucho tus visitas, te mando un abrazo.
Gracias a ti por estar cerquitas Adolfo. Un beso hasta donde te encuentras.
Autor suprimido; es una lástima que borraras tu comentario, era muy bonito y curioso que tu nick fuera cajita. Va un beso.
Lumpempo, sé que tienes razón en lo que dices. Pasa el día y luego...al olvido. Pero no sé porque hay algunos días, que no todos que me llegan de manera especial. La gente de campo, hubiera querido ser parte ellos siempre.
A mi me caes mejor, porque me ves como jovencita a pesar de mis 45 añitos y el estigma de rebeldía. Busqué el texto que me mencionas, comenzaré a leer esta semana. Muchas gracias, siempre serás bienvenido en estos lares. Un beso.
Jordim gracias por la visita y un abrazo.
Publicar un comentario